
Importancia de jugar con escenas visuales.
Importancia de que el deseo del protagonista aparezca lo antes posible.
El sábado presenté unas líneas que trataban de explicar mi proyecto. Me han recomendado, por temática, que lea Antonio B el ruso: ciudadano de tercera., de Ramiro Pinilla. Me pondré inmediatamente con ello.
He preparado una pequeña bibliografía sobre el tema de mi proyecto y me he hecho el carnet de la Biblioteca Nacional porque no es fácil ni encontralos en librerias ni en bibliotecas. Algunos de los libros los he encargado a una librería de León. En una semana los tendré aquí.
La semana ha dado para bastante, además de preparar el proyecto y escribir algunas páginas he comenzado a devorar los libros de lectura recomendada del taller. El extranjero, de Camus, El vizconde demediado, de Italo Calvino y unas cuantas páginas de Ensayo sobre el mal gusto de Eco. También saque algo de tiempo para leer Skins, pero creo que necesito otra lectura pausada.
Ayer inicié la andadura de un nuevo proyecto. Lo hago acompañado de otros como yo y tutelado por Alfonso Fernández Burgos.
Primer día de taller que me ha dado para un par de reflexiones:
La primera es: ¿El escritor nace o se hace? Está claro que como todas las artes, la escritura hay que cultivarla: hay que escribir, leer, pensar y pasar de ser un observador compulsivo a ermitaño encerrado entre papeles. Se dijo ayer: “Si te pasas los próximos 40 años escribiendo todos los días posiblemente tengas 20.000 folios. Seguramente al menos un 10% (2000) sean francamente buenos derivados de la experiencia y el aprendizaje”. Estariamos conformes, entonces, con la idea de que el escritor se hace pero… ¿la inquietud que lleva a un individuo a dedicarse diariamente a la escritura durante 40 años también se hace?
La segunda reflexión que me ronda es acerca de la autoedición: es aceptado que el filtro de una editorial da marchamo de cierto interés a una obra y que autoeditarse una novela a día de hoy no es caro. Lo que no estoy conforme es en pensar que la autoedición es producto de la vanidad e ingeniudad del autor. En mi caso desde luego que no me he gastado una pasta en hacerlo, ni me ha movido la ingeniudad de pensar que me convertiría en un escritor afamado, ni caigo en la tentación de pensar que por haber publicado soy más o menos escritor. Además tampoco me envanezco por ver mi libro en una libreria. Se publicó porque era el único modo de que la gente me leyera y afortunadamente la gente lo está haciendo… con pereza pero acaban por leerla. Además con los exiguos beneficios que está dejando me pago formación y libros, seguro de que me queda un mundo por aprender.
“La Tierra Roja de Tara” recibe el pistoletazo de salida apoyada en mis vivencias, en las de la gente que me rodea, en las ganas de escribir una buena historia y en lecturas como “La esfinge maragata” que me demuestra que “de aquellos barros estos lodos”
La semana pasada terminé la segunda de las
novelas, de obligatoria lectura, para la asignatura Novela española contemporanea impartida por la UNED. Se trata de “El Premio” de Vázquez-Montalban.
Protagonista: el detective Carvallo ¿al final de sus dias?. Supongo que el motivo de estar en el temario, a parte de ser una novela de Vázquez-Montalban, es la satira que realiza al mundo editorial y de los grandes premios literarios. Desde luego lo mejor de la novela, tanto, que a uno se le quitan las ganas de escribir si se va a convertir en semejante capullo. Ambientada en los últimos días del gobierno solicialista de González, no consiguió engancharme en ningun momento y la tuve que leer a trompicones, tropezando una y otra vez en los enormes parrafos y en la pedanteria de sus protagonistas, tal vez más preocupados en aparentar que en crear.
Segun la Real Academia de la Lengua Intensivo significa: Más intenso, energico o activo que de costumbre. El curso responde perfectamente a la definición: intenso, energico, activo, tanto que ahora que ha terminado y no tengo que preparar un relato para el martes me siento desorientado.
He pasado cuatro semanas estrujandome el cerebro, asistiendo a clase, compartiendo con gente que tal vez solo tenga en común conmigo las ganas de escribir. Criticando sus textos, reflexionando sobre las cosas que hago mal y como podría hacerlas bien. Tomando notas que debo madurar y pensando como aplicarlas a lo que haré en el futuro. Todo esto en ocho tardes intensas.
Me alegra el haber estado equivocado con relación a los talleres literarios. Mi primera experiencia me ha convencido al respecto y ahora estoy como loco por que empiece el tutorial con Alfonso Fernande Burgos, aunque seguro que no será tan intenso como este.
El jueves fuimos de cena y rematamos la intensidad compartiendo una copa entre carcajadas. (Ana Maria ha colgado unas fotos chulisimas del fin de fiesta www.flickr.com/photos/palabrerio/tags/fuentetaja/
Gracias a Ana Maria, Miguel Angel,Enrique, Alejandro, Katia, Leticia, Laura, Elena y sobre todo Victor al que da gusto escuchar y del que mola aprender.
El jueves alcanzamos el ecuador del curso de iniciación al relato y mis dudas crecen. Esto prueba que es un buen curso y que tengo mucho que aprender.
Me tomé el ejercicio bastante más en serio que los anteriores y creo que se notó para bien. Aún así queda de camino por recorrer. Es curioso: pensaba que a mi relato le hacía falta desarrollar más la figura del que desencadena la depresión de la mujer y para mi sorpresa ocurre lo contrario. La mujer, el espejo, el campanario y el huevo eran suficientes.
El problema es que no tengo muy claro cuando enseño demasiado y cuando muy poco. Encontrar el punto medio, encontrar el lector ideal, quedarse escribiendo narrativa para consumo en masa o intentar hacer literatura. Preguntas: ¿Qué quiero ser? ¿Qué quiero hacer?
Simplicidad, naturalidad, concrección ,unidad… acertar. La clave del relato: acertar con la peripecia, con el conflicto, girar en el punto ideal y no en otro. Me gustó el símil de Victor: “quires jugar a tres bandas y a veces consigues buenos efectos pero en la mayoría fallas el tiro. Prueba a darle a la bola directamente, acertaras siempre y conseguiras buenos efectos”. Espero acertar en el siguiente relato: “La Farola”
Nos quedamos unos pocos tomando la cerveza y hablamos de lo complicado que es publicar relato y venderlo. Comparamos la situación en EEUU y Victor nos aconsejó pasearnos por Tres Rosas Amarillas. Una libreria que abrío hace unos meses y que está dedicada al relato. Además está por Malasaña, ¿qué más razones necesito para dejarme caer por allí?
E
La verdad es que para escribir hay que aprender a hacerlo y no hay mejor manera que leer a aquellos que lo han hecho bien, así que durante este curso solo pasaran por mis manos aquellos volúmenes que según crítica y público son referencia en el mundo literario.
Empiezo con novela contemporánea española y me doy de bruces con “La verdad sobre el Caso Savolta” de Eduardo Mendoza, su primera novela, aparecida en 1975. En el marco de las revueltas anarquistas catalanas de la primera década del XX sitúa una historia policíaca salpicada de amor y traición. Una buena historia, un buen ritmo, un peor desenlace…pero no son estos aspectos los que la elevan a novela de referencia… manda su estructura:
Novela escrita a trazos, a pinceladas a secuencias, a voces. Que te llevan de atrás adelante y viceversa, salpicando momentos y que rebaja su nivel de complejidad según avanzan las páginas para dejar el fluir de la historia en la voz de Javier Miranda, su protagonista. Y es esto lo que menos me gusta de esta obra: el modo en que queda resuelta dejando atrás las secuencias para coser en primera persona y en recuerdos todo aquello que permanecía oscuro.
Novela de más a menos pero aún así merecen las sesiones de lectura dedicadas a ella. Siguiente parada: “El Premio” de Vázquez-Montalbán.

Entre los planes para este año se encuentra, en lugar destacado, el escuchar a los demás, a los que se dedican a esto:
Ayer fue mi segundo día en el Taller de iniciación al cuento de Fuentetaja, con Victor García Antón, y con solo dos clases me he dado cuenta de un problema de base que tengo: cojo buenas ideas, soy capaz de narrar con ritmo… pero doy por sentado los contextos, las escenas. Trabajaré este mes en es camino y si del taller consigo algo de pericia en ello habrá merecido la pena.
Leímos un relato precioso de apenas un párrafo, escrito por Ana María Matute, recogido en el libro “Los niños tontos”. “El hijo de la lavandera”, se llama y es un ejemplo de cómo decir todo con pocas palabras. Del taller salí con la siguiente duda: ¿Deben servir las palabras para contar la historia o, al revés, la historia es una excusa para dar vida a las palabras?
Desde luego que me haré con un ejemplar del libro.
Septiembre: nuevos propósitos. Nuevo curso
Sería más sencillo abrir un nuevo blog y cerrar éste porque no pienso hablar de la novela “El Afrancesado” salvo que me pregunten y desde hoy el blog recogerá notas sobre mis nuevos proyectos que básicamente son tres: colaborar con la revista de la Fundación Blas Méndez Ponce, www.fundacionblasmendezponce.orgr participar como alumno en talleres literarios y dar forma a una nueva novela que provisionalmente tiene como título “La Tierra Roja de Tara”
De todos modos no sería justo olvidar al hijo que se independizó y sigue su camino, así que os resumo lo que ha ocurrido durante este tiempo:
Calculo que habré vendido entre 150 y 200 libros lo cual no está mal, además sigue a la venta principalmente en FNAC Callao donde aguanta gracias a su generosidad. Entre compromisos, detalles… se habrán regalado unos 100. Tenía 900, pues calcular, que a mi hijo le queda trayectoria… vamos. Afortunadamente el trastero lo tengo bastante bien organizado.
He recibido buenas críticas y algunas no tan buenas. Hay quien me compró el libro y ahora vuelve a por algún otro para regalo… Bien. Ese es el camino.
El libro esta disponible para préstamo en 10 bibliotecas de Madrid y he podido comprobar, gracias al acceso a su catálogo electrónico, que se presta lo cual me hace pensar que la portada es atractiva, aunque el Coloso de Goya ya no sea de Goya.
En resumen una experiencia que seguirá su curso con la venta del libro, gente que se interese… pero que debe dejar paso a otras que me ayuden a seguir creciendo… Prometo que a partir de mañana encontraréis con regularidad, si os interesa, el reflejo de mis esfuerzos por lograr ser escritor.
Ultimamente me prodigo poco y casi que necesito una excusa para escribir en el blog y Cesar me ha dado una estupenda.
Mola Cesar, se metió en el taller de relatos con miedo, pero creo que seguro de que tenía muchas cosas que contar y fijate que ha escrito un relato digno de ser premiado por la Comunidad de Madrid. Reconozco que tengo algo de envidia, pero de la sana y me que dio mucha rabia no poder estar con él a la hora de recoger su premio, pero bueno el sabe como es este curro y ayer estaba a 600 kilometros de distancia.
La verdad es que la idea es estupenda y supongo que el estar todo el dia con el coche para arriba y para abajo nos deja a merced de una silueta capaz de atraparnos.
Bueno lo cuelgo porque es lo mejor que se ha publicado en el blog hasta el día de hoy. Por cierto, no os perdaís las ilustraciones de Luis López porque son dignas de un maestro
Camino de casa de Carmen para una de nuestras reuniones, hace ya casi dos meses Dani, que marchaba en el coche conmigo y que se había terminado el libro un día antes se prestó a discutir quien mandaba en la novela y llegamos a la misma conclusión: el destino.
Pasó el 2 de mayo madrileño y ahora serán otras ciudades y otros pueblos los que se lanzan a la fiebre conmemorativa. Apenas he participado en los actos del bicentenario y para mi desgracia y sorpresa visité la exposición del Canal que a parte de ser de pago resultaba bastante lamentable y patriotera, con videos que parecían hechos por los chicos de muchachada nuit para descojonarse de la ocasión. Que pena que no hayan anunciado con la misma fuerza la exposición, ya olvidada de le Biblioteca Nacional.
El caso es que El Afrancesado poco tiene que ver con el dos de mayo, algo que ver con la Guerra de Independencia y mucho que ver con creer o no en un destino que puede ser fatal e inamovible.
Estas semanas de silencio forzoso y meditado me devuelven una novela que también aparté de mi lado durante este tiempo y reclama mi atención, recordándome que no debo hacer como Francisco: vivir en un punto indefinido: creer que el destino es inamovible y que no importan los actos y las decisiones. Quiero esforzarme en pensar que somos lo que hacemos y que el destino no espera agazapado, que lo modelamos con deseos, proyectos e ilusiones. Yo hoy me subo a la espalda del Coloso y albergo el deseo, el proyecto y la ilusión de presentar el libro en Madrid y estar en la Feria del Libro y si no es así aparecerá otro deseo, otro proyecto y otra ilusión.